tu carne yacerá inmuta, azul, ulcerosa, no por la muerte, sino por el vacio que niegas y te atraviesa, te impregna.
Caminarás, con espasmos sangrantes, de un amor bien pagado, jamás cederé un palmo, prometo que no volverás a estar mudo, seguirás por siempre así, desnudo.
Caminarás, con espasmos sangrantes, de un amor bien pagado, jamás cederé un palmo, prometo que no volverás a estar mudo, seguirás por siempre así, desnudo.
Te dolerán y no acaso, eternamente…cada uno de tus músculos, tus brazos, todo tu cuerpo, y sobre todo tus ojos, advertirás, lo herrumbroso de esa patética vida plagada de perfume a hastío, ácido, amargo, y tristemente amado, cuando la mierda te ciegue, saldrás en busca de auxilio para recobrar tu aliento, para espantar la tristeza, que
creías un cuento, pues desde aquí, en mi hoguera
reiré hasta asfixiarme, porque ya estás muerto.
creías un cuento, pues desde aquí, en mi hoguera
reiré hasta asfixiarme, porque ya estás muerto.
Gabriela Rivero
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