Luego derramar sangre sobre la arena, bajo un sol ardiente, el terrorífico monstruo imaginario vive debajo de mi cama, y se alimenta de mis sueños.Y las voces y las imágenes dentro de mi cabeza, no me dejan de atormentar.
Cuando los recuerdos no lastimen, y en las noches no oiga voces... PODRÉ DORMIR.

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